Dentro del eje de crecimiento, empleo y reconstrucción del Presupuesto 2027, que concentra $9,5 billones con un alza de 8,1%, el gobierno anunció el plan Chile Despega, que movilizaría cerca de $1,3 billones con la meta de crear más de 100 mil empleos. Es la forma concreta del plan de emergencia laboral que Kast había instruido en septiembre, ante la destrucción de 16.291 empleos en el trimestre móvil mayo-julio, la primera caída neta en quince años, y un desempleo de 9,5%.
La implicancia doble que conviene registrar sin colapsar una en la otra: por un lado, es una medida de estímulo público al empleo, en la dirección que los propios centros de estudio venían pidiendo. Por otro, queda acotada por el techo fiscal de austeridad del presupuesto, un alza total de apenas 1,5%, y convive con una agenda laboral que rebaja la indemnización y flexibiliza la jornada. El seguimiento del Radar aquí no es de riesgo de desmantelamiento, sino de suficiencia frente a la magnitud de la crisis y de ejecución efectiva del gasto comprometido.
