El proyecto de modernización tributaria aprobado en comisión mixta representa el cambio fiscal más significativo en veinte años. Sus impulsores lo presentan como un estímulo a la inversión y al crecimiento. Los datos, sin embargo, cuentan una historia diferente.
La reducción de la tasa de primera categoría del 27% al 22% beneficia principalmente a las 500 mayores empresas del país. El alivio para las pymes, en cambio, llega por vías indirectas y con plazos más largos.
El costo del gasto social congelado
Para financiar el menor recaudo, el gobierno propone un ajuste del gasto público que golpea desproporcionadamente a los programas de vivienda, cuidado y salud mental. Son precisamente los programas que más demanda ciudadana concentran.
Una reforma fiscal responsable debe evaluar su impacto redistributivo, no solo su efecto en el crecimiento del PIB. Esta columna propone tres indicadores que deberían integrar cualquier evaluación de política tributaria seria.